ENTREVISTA A JOAN MANUEL GISBERT

“EL ESCRITOR QUE ESCRIBE PARA JÓVENES NO ES ALGUIEN QUE SE DISFRAZA DE JOVEN Y SE ENTROMETE EN SU TERRITORIO, SINO ALGUIEN QUE LOS CITA A UN TERRITORIO COMÚN Y COMPARTEN”

El pasado martes 20 de febrero nos visitó Joan Manuel Gisbert (Barcelona, 1949), uno de los escritores españoles de literatura infantil y juvenil más importante de las últimas décadas. Poseedor de una trayectoria jalonada de premios y reconocimientos, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura infantil y juvenil, el Lazarillo, el Gran Angular o el Barco de Vapor (obtenido en dos ocasiones), además del Premio Cervantes Chico a toda su carrera, otorgado en 1997.

Gisbert dio una charla al alumnado de 3º de ESO sobre la gestación de su exitosa novela Los espejos venecianos, contestó sus preguntas y firmó ejemplares, para acabar concediendo una pequeña entrevista, preparada con anterioridad por los alumnos Hugo Martín, Lucía Alguacil, Sara Macias, Javier Arriagada y Verónica Valera; y conducida por los tres últimos.

Tenemos que dar las gracias al propio Joan Manuel Gisbert y a José Domingo Villarreal, de Edelvives, por ofrecernos más tiempo del que estaba inicialmente previsto, para realizar esta entrevista que ahora reproducimos:

¿Cómo fueron esos comienzos cuando empiezas a publicar y recibir premios como el Lazarillo por “El misterio de la Isla de Tökland” (1981)?

Muchas veces comparo la vida del escritor con la de un viajero, que va recorriendo parajes, ámbitos, lugares… y los premios son como avisos que recibes en ruta de: “adelante, viajero, sigue, el camino hasta ahora ha estado bien recorrido. Sigue adelante, te esperan otros muchos parajes. Sigue”. Es como un mensaje de ánimo y de continuación.

¿Hay algunas reglas a seguir cuando se escribe para jóvenes?

 El joven, por definición, es un lector que se está abriendo al mundo, como una nueva flor, y por tanto, es muy abierto. Cosa distinta a muchos lectores adultos que, por ejemplo, rechazan en bloque la palabra fantasía o fantástico. Solo les interesan cosas de la vida cotidiana. Como a mí siempre me gustan historias de nuevos parajes, de nuevos ámbitos, con el nuevo lector llego a veces a un acuerdo mucho mejor que con muchos adultos, aunque sean lectores.

¿Qué papel crees que juega la lectura y la literatura en la formación de los adolescentes y en la vida en general?

Hay algo que es inevitable. Hay un pensamiento plástico, un pensamiento musical, un pensamiento abstracto… La estructura del pensamiento superior es el lenguaje. Hay una regla de tres de la que nadie escapa: a mayor pobreza de lenguaje, mayor pobreza de pensamiento.

¿Cómo crees que se puede contagiar el gusto por la lectura a los niños y jóvenes?

A través de historias muy atractivas que les lleguen mediante el lenguaje, sea hablado, narrado oralmente o por escrito. Esa es la mejor manera. Ya en un plano más académico, habituarles a juegos con el lenguaje, con las palabras, trabalenguas, adivinanzas… Luego ya a través de la narrativa y también del pensamiento.


“Hay una regla de tres de la que nadie escapa: a mayor pobreza de lenguaje, mayor pobreza de pensamiento.”


Eres un escritor muy activo al que le gusta mucho ir a los institutos a conocer y oír a sus lectores. ¿Qué te aportan estos actos?

Yo los vivo como un premio a mi trabajo. No voy con la intención de “así promociono mis libros”, no, no. Lo veo como una recompensa que recibe quien tiene obras que merecen o son leídas por jóvenes. Yo, cuando ya llega el largo verano, lo echo de menos de vez en cuando. Porque aunque me gusta mucho la escritura, la comunicación oral me gusta mucho también. Lo vivo como un gusto.

A poco que se den las condiciones, y aquí se daban sobradamente, no un poco. La actitud que habéis tenido y todo… Vamos, yo realmente os he hablado como hubiera hablado a un público de individuos llamados adultos, exactamente igual. No he hecho ninguna adaptación… bueno, a lo mejor alguna bromita, pero no he hecho ninguna reducción. He hablado como podría haber hablado a individuos de treinta o cincuenta años si estuviéramos hablando de este libro, por ejemplo.

Hay autores cuyo nombre oculto que actúan de manera cínica, por ejemplo: “Sí, bueno, como ahora los jóvenes utilizan un lenguaje pobre y muy plano, si quieres que te lean tienes que utilizar un lenguaje plano, pobre y lleno de frasecitas como “genial”, “me gusta un montón”, “esto mola”…”. Hay autores que trabajan así. A lo mejor eso les ayuda a tener un cierto éxito o una aceptación pero a mí me parece… vamos, si lo hacen ellos no lo juzgo, si lo hiciera yo me parecería un fraude.

Porque el escritor que escribe para jóvenes no es alguien que se disfraza de joven y se entromete en su territorio, sino que es alguien que los cita a un territorio común, donde ellos vienen y el autor llega y comparten. No colarse en el mundo de los jóvenes para ofrecerles una mercancía. Eso es más propio de un diseñador de zapatillas deportivas o de mochilas.

 

¿Qué es lo que te inspira a la hora de escribir una nueva obra?

Que haya una incógnita importante que pese sobre el embrión de la idea, es decir, que me dé cuenta de que desarrollando aquello escribiré una historia como jamás nadie escribió. Porque un artista siempre tiene que plantearse, aunque sea con modestia, escribir historias que nunca nadie escribió. Y que seguramente nunca después se escribirán jamás si no las escribes tú en el momento en que podías hacerlo. Esto puede parecer muy pretencioso, pero es clave.

¿Qué es lo más importante que debe contener un libro bajo tu punto de vista?

Son muchos aspectos, pero quizás lo más importante… mira, de todas las frases que he oído en favor de la lectura: concursos de frases, eslóganes, lemas… me gustan muchas, pero, quizás, la que me quedó más creo que la creó una alumna de Salamanca cuando todavía existía 8º de EGB (que sería el actual 2º de ESO) para un concurso que hizo la Fundación (Germán Sánchez) Ruipérez dijo: “Leer es desear que un libro no termine nunca”. Y dije: “¡Perfecto!”. No podría decirse más con menos palabras. O sea, claro que todo libro termina y lo bueno es que otros muchos más pueden empezar pero, por ejemplo, como concepto simbólico, un libro que no termine nunca porque su gusto al leerlo es tanto que no quieres que acabe es perfecto. Es decir, un libro como la vida misma pero que te acompaña.

¿Has pensado en la posibilidad de que lleven a la pantalla grande alguna de tus novelas?

He pensado que puede ocurrir pero yo nunca he jadeado por ello. Yo, bajo palabra lo digo, jamás he escrito ni un libro ni una página pensando en la peliculilla que puede haber. Nunca. Yo pienso en la película… o sea, en la transformación en imágenes, espacios, tiempos y emociones que hace el lector. Y además, de cada diez veces que se hace una adaptación, siete y media el autor queda decepcionado o enfurecido. Por ejemplo, para (El misterio de) la Isla de Tökland ha habido algunas veces interés por hacer una película pero al final esas iniciativas no se han materializado. Quizás, cuando yo ya no exista en mi actual encarnación se produzcan y, a lo mejor, desde otra dimensión con horror diré: “¡Ohhhhhh! El guionista destrozó la idea central”.

Y volverás como un fantasma a quejarte…

Como fantasma no, volveré como un ser multidimensional que será muy difícil de percibir pero que influirá.


“Un artista siempre tiene que plantearse, aunque sea con modestia, escribir historias que nunca nadie escribió. Y que seguramente nunca después se escribirán jamás si no las escribes tú en el momento en que podías hacerlo.”


Para ir finalizando, ¿estás escribiendo algo en la actualidad de lo que nos puedas hablar?, ¿hay algún nuevo libro a punto de salir?

Ahora estoy en la disyuntiva… tengo dos proyectos muy diferentes pero que me parecen muy atractivos en mi laboratorio de autor y los dos me están ya pidiendo salir. Y me he puesto como tope máximo, si no antes, la próxima Semana Santa para decidirme por uno de los dos, porque lo que no he hecho nunca ni haré es escribir más de un libro a la vez. Cuando escojo uno me vuelco completamente en aquel.

Última pregunta: Sabemos que es difícil elegir favoritos para un creador, pero, ¿hay algún libro del que estés especialmente orgulloso pero que pienses que no ha tenido la repercusión que se merecía?

Pues, por ejemplo, un libro que reconozco que es muy difícil porque es un libro simbólico y onírico que transcurre en una sola noche, que se llama La noche del viajero errante. Es un libro muy bello pero yo razonablemente sé que, por ejemplo, si ofreciera su lectura a todos vosotros los que estabais, probablemente, habría bastantes que no lo apreciarían. A lo mejor algunos lo apreciarían mucho, pero hay obras que requieren unas características mucho más especiales y, sin embargo, el autor las puede amar aun comprendiendo que… bueno, esto es como el padre que tiene muchos hijos y sabe que hay uno al cual ama mucho pero del que sabe que no va a ser popular socialmente, no va a abrirse mucho camino y a lo mejor quede en la soltería

Pues muchas gracias por todo.

De nada, el agradecido soy yo.

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